sábado, 20 de agosto de 2011

Calma

He cerrado los ojos para evitar sentir náuseas al mirar a mi alrededor. Me he concentrado en lo que oigo para distraer mi mente apenas un instante. Dentro, sólo se oye el suave tic-tac de un reloj de bolsillo. De más allá de los barrotes de mi ventana me llega el sonido de las hojas de los árboles al ser mecidas por el viento. Todo está en calma. Calma. Calma. Calma... ¡Dichosa calma! Me inquieta desde lo más profundo y hace parecer que mi vida se ha parado en este lugar, en este momento, del que no lograré salir jamás. Dichosa cárcel que a su vez ejerce de refugio...aquí, encerrada, el tiempo parece no avanzar.
Y me pregunto, ¿cuándo mi vida va a volver a empezar?

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