Parece ser que está últimamente de moda eso de no decir las cosas tal cuales son. Claro, que todos aceptamos este tipo de acciones porque no es mentir en toda regla. Y de eso va, ¿no? De que parezca que no nos saltamos esas reglas moralmente impuestas y tratemos de quedar bien no importa la ocasión.
Porque estaremos de acuerdo que no suena igual "neutralizar" que "matar" ni "persuasión" que "tortura". Este invento de los eufemismos parece ser de lo más útil para enmascarar la realidad y les viene al pelo a aquellos que se ganan el pan haciéndolo.
¿Por qué tantos rodeos? ¿Por qué no decir las cosas directamente?
Ah, ya, claro, se me olvidaba. Si lo hacemos, tendríamos que afrontar las consecuencias directas de nuestras palabras. Ahí está el encanto de dar tanto rodeo: poder escapar de las situaciones apelando que eso no fue lo que salió de nuestras bocas; porque así, donde dije "digo", digo "Diego"... que estaremos de acuerdo que tampoco suenan igual, aunque se parecen. Y es que estos eufemismos nuestros ya no saben donde esconderse.
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