Hoy he vuelto a oír noticias sobre ti y se me parte el corazón cada vez que me llegan.
Diariamente, luchas contra esa densa bruma que te nubla la mente y te despoja de innumerables recuerdos... contra esa invalidez que te impide poner los pies fuera de la cama y jugar con tus nietos... contra la misma muerte.
Son ya tantos años... ni sabría decir cuántos con exactitud, ya que siempre mientes y dices que cumples 86. Siempre cuidaste de todos y cada uno de nosotros, y sin embargo, ahora tiene que ser al contrario. Y me duele que sea así, porque cuando te veo ahora, no veo a esa persona alegre que me divertía con chistes subiditos de tono, que me contaba la historia de su longeva vida o que jugaba conmigo a pesar de tener que subir escaleras... no, veo un cuerpo vacío adornado con ojos vidriosos que me miran y ni siquiera me reconocen. Y me duele ver cómo te apagas poco a poco y te vas de nuestras vidas.
Por eso, prefiero recordarte tal y como eras para que, cuando me faltes y vengas a mi memoria, pueda sonreír.
Es una entrada preciosa. Me pasó exactamente los mismo con mis dos abuelas y mi abuelo. Pero sobre todo mis dos abuelas. Espero que se cure pronto, o que sea lo que Dios quiera. Sea como sea, mucho ánimo!!
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