domingo, 20 de marzo de 2011

Luna

Anoche, parecía que tan sólo con ponerme de puntillas y alzar los dedos, podía tocar la luna. Pero tan sólo lo parecía. Por mucho que estiraba los brazos, no lograba alcanzarla.
Tan bella, tan marmólea, tan inconstante... y tan lejana, como los sueños por los que lucho día a día. Y áun a sabiendas que nunca lograré tocar la luna, sigo intentándolo, sin darme por vencida.

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