Quien me conozca, aunque sea sólo un poco, podrá decir con toda seguridad que la buena memoria no es precisamente una de mis virtudes. Y quien no me conozca, ya lo sabe. El porqué es posible que apenas lo sepa una persona.
En resumidas cuentas, sin saber cómo, termino olvidando la mayoría de las cosas, por muy importantes que sean para mí y por mucho que me esfuerce por no hacerlo. Mi memoria se queda con lo elemental y con lo que estoy acostumbrada a ver cada día y, sin embargo, aquellas que quiero olvidar son las que mejor recuerdo. ¿Porqué será? ¿Acaso mi mente obra de forma inconsciente contra mí?
Y tal parece, porque cada vez que intento recordar la forma en que me miras y me besas, tan dulce, el calor de tu abrazo, tu risa contagiosa y tu voz, el tacto de tu piel y tu pelo, tu particular forma de tocarme y de hacerme cosquillas para que me ría a carcajadas, aquellos mágicos momentos a solas... los ojos se me nublan de lágrimas al no poder rememorar todos y cada uno de los detalles.
Recuerdos. Recuerdos incompletos, lo único que me queda en el vacío que me deja tu ausencia y los cientos de kilómetros que nos separan.
No quiero olvidarte, eso nunca.

Psss... no hay mala memoria, sino malos diarios xDD mira, mientras recuerdes a quien amas, el resto deja de tener importancia. ¿Se te olvidó un número de teléfono? vaya cosa. ¿Y la fecha de la Revolución Francesa? psss... tú estás libre de los recuerdos detalladísimos que mortifican a otros, puedes ser libre y reinventarte a ti misma a cada momento. Mientras existan las libretas, tu memoria está a salvo.
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